En 2007, a la Hora del Planeta sólo se unió Australia. En 2008, ya fueron 400 ciudades de 35 países. Y este año, son ya más de 3.000 ciudades de 84 países -según el recuento de última hora- las que se unirán a los 60 minutos de apagón solidario.
El caso es que mañana sábado estamos convocados a las 20:30 horas a apagar la luz como gesto simbólico contra el cambio climático. Se dice que va a ser la mayor campaña en defensa del medio ambiente de la historia, con una participación prevista de 1.200 millones de personas. La pregunta es: ¿sirve para algo?
Hay expertos que dicen que se gastará más energía al apagarlo todo y luego volver a encenderlo que si no se hiciera nada. A mí eso me parece irrelevante si la iniciativa sirve para concienciar a alguien, pero ahí está el problema, en que no se conciencia nadie, o al menos eso creo yo.
Los habitantes del mundo rico hemos optado desde hace tiempo por seguir viviendo en la opulencia de espaldas a problemas como el hambre, la muerte, la contaminación... ¿Y cómo lavamos nuestra conciencia ante tanta injusticia generada por nosotros mismos? Pues apagando 60 minutos la luz una vez al año, acudiendo a los conciertos del Live 8 (en los que nos interesa más ver a U2 que colaborar contra la pobreza) y haciendo iniciativas chorras varias como el día sin coches y demás.
No es que me parezca mal que se realicen actividades para concienciar, lo que no me gusta es que no valgan para nada. Mañana apagaremos la luz durante 1 hora y luego estaremos 8759 (las que tiene un año menos una) gastando recursos y destruyendo nuestro planeta hasta el próximo apagón de 2010. Ahí quedará la iniciativa ¿Acaso no es una metáfora de nuestra sociedad?




